Más alarmante, en otro sentido, fue descubrir que el estante
de 1.25 mts no me alcanzó para meter todos los libros de P. G. Wodehouse
que tengo; acabo de contarlos: 85. Una demasía por donde se la mire. Una enfermedad.
Aprovecho, ya que estamos,para reseñar «Pues, vaya!». Es una recopilación-homenaje que no me parece muy recomendable. Dos factores en contra: Primero: no tiene mucho sentido estas selecciones de «lo mejor» para alguien como Wodehouse, sobre todo cuando se comete el disparate de meter capítulos sueltos de las novelas; es como esos compilados de «lo mejor de Beethoven» que traen los movimientos más «destacados» (o peor, fragmentos de los movimientos). Y segundo, y principal: la traducción española -en los textos traducidos para esta edición- es floja, con algunos errores conceptuales graves (como Bertie diciendo malas palabras: totalmente fuera de lugar).
Pero hay un punto a favor, ya comentado: la estupenda introducción de Stephen Fry, el actor. Impecable (casi; esgrimir a Roderick Spode para limpiar a PGW de sospechas pro-fascistas me parece débil e innecesario). Me gustó tanto que la subí acá.